Vente a visitar Peñíscola en invierno, ¡no te arrepentirás!

Peñíscola is a tourist town that offers spectacular sunrises. You have to get up early, but it is worth it. Here is one of the best cloudy sunrises of this summer.
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Si pensamos en Peñíscola, la mente se va directa al sol, las sombrillas y ese castillo que parece flotar sobre el mar. Pero, Peñíscola en invierno tiene un encanto completamente distinto, más sosegado, auténtico y cargado de momentos que solo se descubren cuando las multitudes se disipan.

El sonido del mar sigue siendo el telón de fondo, pero ahora se mezcla con el murmullo de los locales que vuelven a hablar entre ellos sin prisas, los pescadores que preparan sus redes y el aroma a guisos que sale de las cocinas del casco antiguo. No hay estrés, ni aparcamientos imposibles, ni colas infinitas.

¿Qué hacer en Peñíscola en invierno? (más allá de pasear por la playa)

Pasear por la playa sigue siendo un imprescindible, pero Peñíscola ofrece muchos otros planes en invierno. De hecho, es el momento perfecto para redescubrir la ciudad sin sufrir las aglomeraciones y con una luz que tiene un tinte de belleza y melancolía.

Puedes empezar tu escapada recorriendo el casco antiguo, con sus callejones empedrados y fachadas blancas que parecen que se acaban de pintar. Las tiendas y las galerías siguen abiertas en temporada baja con la diferencia de que tendrás tiempo para charlas con los comerciantes y descubrir auténticos productos locales.

Otra idea es alquilar una bicicleta y recorrer la Vía Verde del Mar, un antiguo trazado ferroviario que comunica Benicàssim con Peñíscola y ofrece paisajes de costa espectaculares. Eso sí, recuerda llevar una chaqueta porque el aire marino sigue fluyendo por las calles.

En el caso de que te interese la historia, el Castillo del Papa Luna es una visita mas que obligada en cualquier época, pero en invierno tendrás la ventaja de no tener colas. Y podrás dejar fluir tu imaginación para recrear como el papa Benedicto XIII se asomaba por esa fortaleza.

Rutas y miradores que en invierno tienen aún más encanto

Hay lugares que ganan belleza cuando el aire es fresco y los paisajes parecen más claros. En Peñíscola, el invierno acentúa esos contrastes entre mar y montaña, dando color a rutas que en verano pueden resultar demasiado calurosas para disfrutarlas.

Parque Natural de la Sierra de Irta

A pocos minutos del centro, se encuentra esta sierra costera que ofrece senderos entre pinos y acantilados, acompañada de las vistas infinitas al Mediterráneo. En invierno, el silencio del monte se impone y la sensación de libertad es total. Además, caminar junto al mar con una chaqueta abrigada tiene su magia.

Mirador de la Badum

Sube hasta este punto y contempla uno de los acantilados más imponentes de la Comunidad Valenciana. Es perfecto para ver el atardecer y disfrutar de como el sol se oculta tras Peñíscola y tiñe el cielo de tonos naranjas y rosas, que en invierno son más intensos.

Ruta de las calas escondidas

Aunque un baño no sea el plan más apetecible, recorrer las pequeñas calas como la del Pebret o la del Moro en esta época del año permite disfrutar del paisaje virgen sin rastro de sombrillas. Un bocadillo, un termo de café y ganas de desconectar son todo lo que necesitas.

Gastronomía local: platos de cuchara, vistas al mar y mucho sabor

Si en verano el menú estrella son los arroces frente al mar, en invierno el cuerpo te pide otras cosas como caldos, guisos y esos sabores que reconfortan. La gastronomía de Peñíscola sabe adaptarse a la temporada con platos tradicionales que calientan hasta el alma.

Prueba la “olla de Maestrat”, un cocido contundente típico de la zona, o un buen arroz caldoso con bogavante. Si te gustan los sabores del mar, los pescadores locales siguen trayendo lubinas, doradas o sepia fresca, que se preparan de mil maneras en los restaurantes del puerto.

Aunque el frío aceche, la sobremesa con vistas al mar sigue siendo un placer. Muchos locales del paseo marítimo permanecen abiertos todo el año, ofreciendo menús con producto de proximidad y esa calidez que solo se siente cuando sopla el levante.

Planes a cubierto para días de frío o lluvia

Incluso cuando el tiempo no acompaña, hay mil formas de disfrutar de Peñíscola en invierno sin mojarse.

Una opción es visitar el Museo del Mar, pequeño pero muy curioso, donde se descubren las raíces pesqueras de los habitantes de la ciudad y objetos submarinos hallados en la costa. También puedes explorar el interior del Castillo Papa Luna o refugiarte en alguna cafetería con chimenea y buenas vistas.

Para los más cinéfilos, Peñíscola es escenario habitual de rodajes. Puedes hacer una ruta de película y recorrer los puntos donde se filmaron escenas de series famosas o clásicos del cine español. Incluso en invierno, hay tours que recorren estas localizaciones.

Y si prefieres un plan más relajante, muchos hoteles locales ofrecen spa, jacuzzi o piscina cubierta. Pocas cosas se disfrutan más que un baño caliente con vistas al mar en pleno diciembre.

Consejos prácticos para viajar a Peñíscola en temporada baja

Viajar a Peñíscola en invierno tiene muchas ventajas, pero también hay que tener en cuenta algunas recomendaciones como por ejemplo llevar ropa cómoda y por capas, ya que por las mañanas suele hacer más frío pero al mediodía el sol calienta.

Es recomendable comprobar los horarios de monumentos y restaurantes, ya que algunos ajustan sus actividad fuera de la temporada alta. También un plus es reservar el alojamiento con unas buenas vistas, ya que en invierno puedes darte el lujo de disfrutar de apartamentos frente al mar con precios más bajo.

Puedes aprovechar los eventos locales, como las fiestas gastronómicas, los festivales de música y actividades culturales incluso en los meses fríos. Y sobre todo, disfruta el ritmo pausado, porque aquí no hay prisa, ni tráfico, y mucho menos la necesidad de madrugar para coger sitio.

¿Vale la pena visitar Peñíscola en invierno? Te damos razones de sobra

Peñíscola en invierno es una experiencia distinta a todo lo que puedas conocer de esta ciudad en verano. Es una oportunidad para conectar con lo auténtico, lo menos turístico y los pequeños locales.

Así que coge tu chaqueta y disfruta de todo lo que el verano no te deja saborear, solo te hacen falta ganas y un alojamiento en condiciones. Con eso último, en Playa Vacaciones podemos ayudarte. ¡Contacta con nosotros y reserva tu apartamento!

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